El arquitecto Cristián Orellana y las islas sin fin

A pedido del artista suizo Not Vital, el chileno transformó una isla de la Patagonia en una casa. Ahora prepara la construcción de una isla flotante en el lago Titicaca.

Proyecto Islas es el nombre del trabajo en el cual el arquitecto chileno Cristián Orellana, Terrsy titulado de la Accademia di Arquitettura di Mendrisio en Suiza, desarrolla la idea de que los espacios se arman en una conjunción entre lo interior y lo exterior.

Como explica la curadora Giorgia von Albertini con la cual trabaja directamente Orellana, la isla es “un espacio finito e inmerso en su entorno, una isla ofrece distintas posibilidades cuando se trata de acentuar la relación entre un lugar interior, confinado y protegido, y un espacio exterior, sin fin e ingobernable”.

La primera construcción del Proyecto Islas tiene su génesis en el año 2007 cuando Orellana juntó fuerzas con el artista suizo Not Vital para cumplir parte del sueño de este último el cual consiste en tener un lugar dónde observar la puesta de sol en cada continente. Es así como el chileno le propuso comprar una isla de mármol en el Lago General Carrera, ubicado en la Patagonia chilena, con el fin de construir este espacio para observar el atardecer.

NotOna es el nombre de este espacio en el cual “lo interesante fue transformar la isla en casa y no construir una casa arriba de la isla, es un total, no se puede separar el proyecto del contexto”, explica Orellana. La ventana se construyó para que fuera una experiencia total, para cada persona, y que cada uno pueda vivir la “contradicción de ir bajo tierra para poder ver el sol, es cómo yo siento la puesta de sol más como yo la veo”, dice. De esta manera se introduce el exterior al interior transformando la experiencia de observación en algo nuevo y holístico.

“El espacio construido no habla por sí mismo, sino que deriva su fuerza y presencia de su relación con el mundo exterior”, dice la curadora Giorgia von Albertini.

El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, con una altura promedio de 3.812 metros sobre el nivel del mar. El pueblo Uro ha habitado desde antiguos tiempos islas flotantes que construyen de totora sobre el lago. En realidad dichas islas, ubicadas frente al puerto de Puno, se asientan con el tiempo en el fondo lacustre. La segunda etapa del Proyecto Islas de Orellana, llamada NomEye, contempla la construcción de una isla flotante de totora en el Titicaca pero que pueda flotar libremente y de esta manera “ser el espejo más extenso y cercano a las estrellas”, explica. La idea viene nutriéndose desde el 2014, año en que concluye NotOna y cuando en la feria Ch.ACO conoce a Joaquín Sánchez, curador de la Bienal Internacional de Arte de Bolivia, a quien le expone la visión de la isla flotante. Esta etapa del proyecto estará a flote a principios del 2017 y hoy se encuentra en plena etapa de construcción.

“En estrecha relación con la mano de obra local, Orellana está utilizando técnicas rudimentarias para construir proyectos futurísticos que escapan a cualquier clasificación”, explica la curadora. Es en este proceso, ha sido vital el vínculo estrecho con la comunidad y las personas del lugar en el que se desarrollan las obras.

La tercera etapa del ambicioso Proyecto Islas, es la intervención de una isla en la atmósfera lunar de los lagos de sal de Uyuni. Cómo explica Orellana: “No hay que tener miedo a soñar, que el sueño individual se transforme en sueño colectivo”, concluye.

 

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