Exposición alumnos Artes Visuales Pasar Corriendo

Muestra de alumnos de Artes Visuales Pasar Corriendo fue exhibida en la Sala de Artes de la CCU. Revisa la nota que LUN realizó sobre la exposición.

Como buen diciembre, las escuelas de arte siguen la tendencia de cerrar ciclos y terminar los años académicos mostrando el fruto de las mallas curriculares. Un ejemplo de esta costumbre es la exposición Pasar corriendo, en que alumnas destacadas de la Universidad Andrés Bello exhiben sus trabajos hasta fines del próximo mes en la Sala de Arte CCU (Vitacura 2680).

El material presenta una amplia gama temática, desde lo autobiográfico a lo político, pasando por tópicos de género y relaciones materiales. Esta variedad queda plasmada en el título del montaje, que alude a la velocidad cotidiana del proceso formativo.

La oferta considera la obra Guardadoras de secretos, instalación de Gabriela Müller que en quinientas imágenes aborda la repetitiva faena de las secretarias.

“Es un oficio secular que en su origen son guardadoras de secretos, quienes a pesar de que repiten todos los días las mismas acciones, nunca las hacen dos veces exactamente igual”, ha descrito la autora. Su tesis admite que a través de este tipo de labores, una persona “deja de ser un individuo y se convierte en un objeto de producción para la sociedad, en un espacio único y reducido”, ha explicado Müller. Sara Pereyra, otra de las seleccionadas, trabaja el concepto de universos paralelos. Así lo describe: “Esta teoría sostiene que existen infinidad de universos paralelos en los que habitamos nosotros mismos. Algunos son exactamente iguales, mientras que otros pueden ser ligeramente diferentes o hasta ser irreconocibles.

Me gusta la idea de que existen diferentes versiones de mí, y me intriga saber qué tan diferentes  podrían llegar a ser”, reflexiona.

En esta ocasión, Pereyra desarrolla una suerte de universo paralelo más íntimo al usar la foto de una tía fallecida de cáncer hace dos años y que se repite veinte veces. “No está intervenida y los textos son todos diferentes y cada uno habla sobre una faceta de su personalidad: como hija, hermana, artista y amante”, complementa.

Paulina Sánchez, por su lado, decidió registrar su entorno cotidiano inmediato. “Escogí hacer mi ruta, de mi casa a la universidad y mi trabajo en el aeropuerto, mostrando que cada día llegan más extranjeros a Chile, mezclando culturas, diversidad y que estamos aceptando esta multiculturalidad que va en aumento”, fue su planteamiento inicial.

Libros con imágenes caladas es el insumo principal de Camila Hernández. “Los calados son siluetas de personas en situaciones de accidentes. Los libros extendidos en acordeón permiten que cada cuerpo se distinga y se proyecten sombras gracias a la luz”, detalla la artista.

Javiera Reyes venía trabajando con collages y con fotografías de mensajes que destacaban la crueldad del desamor. Luego desarrolló la serie Bajo la alfombra, de la que se presenta un fragmento.

“Es una fotografía de mi cocina, intervenida con tonalidades azules para asemejarla con las tonalidades de una radiografía.

Quiero explicar mi realidad familiar, mostrando una cocina real, sin ordenar”, refiere.

Reyes asume que “la cocina nos identifica, muestra los vestigios de nuestro paso y hay un caos de elementos estáticos. Hay cosas inservibles acumuladas, como basura, es el lugar donde se reúne la vida y la muerte. Aquí se acumulan tantos objetos como enfermedades. Bajo la alfombra va lo que no se puede mostrar”.

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