Juan Paulo Alarcón: “Queremos que nuestros arquitectos se desarrollen a través de su propia singularidad”

El nuevo director de Arquitectura Viña del Mar es arquitecto de la Universidad de Talca con estudios de Magíster en Proyecto Urbano en la Pontificia Universidad Católica de Chile, master y candidato a doctor en Proyectos Arquitectónicos Avanzados de la Universidad Politécnica de Madrid. Desde Junio de 2019, forma parte de la Sede Viña del Mar de la U. Andrés Bello.

Juan Paulo Alarcón, asumió la dirección de escuela de Arquitectura del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, Sede Viña del Mar, el pasado 3 de Junio. Desde este nuevo rol, el arquitecto, explica sus desafíos como director y el gran potencial que posee esta escuela.

En ese sentido, el docente, de vasta trayectoria profesional, se ha desempeñado como académico en la Pontificia Universidad Católica de Santiago, en la Universidad de Talca, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en la Universidad Federico Santa María, en la Universidad San sebastián y en la Universidad de la Américas, explica que es fundamental continuar con el perfeccionamiento docente tanto en lo disciplinar como en lo académico de manera que los arquitectos de la UNAB se desarrollen, a través de su propia singularidad.

_ ¿Dónde te formaste como arquitecto?

_ Soy arquitecto de la Universidad de Talca, con estudios de Magister en Proyectos Urbanos en la Universidad Católica de Chile, Máster en proyecto arquitectónico avanzado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y actualmente estoy realizando la investigación del doctorado en proyecto arquitectónico avanzado de la ETSAMadrid.

_ ¿En qué consiste la investigación en la cual estás trabajando?

_ Mi trabajo de investigación se titula “Construcción rural como representación. Infraestructura agrícola menor en el valle central de Chile”. Es un trabajo financiado por FONDART, cuyo análisis se centra en cómo las construcciones del Chile rural (gallineros, maiceros, caballerizas, bodegas, chiqueros, entre otras) persisten en el paisaje y a pesar de estar arraigadas a un lugar específico, pueden llegar a revelar rasgos arquitectónicos de carácter universal, atributos que otorgan pertinencia a la observación por parte de la arquitectura.

_ Pero los gallineros no son realizadas por arquitectos ¿cuál es el aporte de este tipo de construcciones a la disciplina?

_ Su elocuente sencillez emana de trabajar desprejuiciadamente con lo justo y con lo que se tiene a mano. Las operatorias de tanteo han sensibilizado a prueba de ensayo y error a sus constructores, constituyendo una narración paralela al estudio de la arquitectura formal. Se trata de edificaciones que además de representar su proyecto, un territorio, un imaginario colectivo, un ideal político, un patrimonio, al interior de la disciplina, se transforman en modelos de sensatez material e idoneidad constructiva en una íntima relación con su medio; en ningún caso hay reclamo de autor ni lugar para caprichos.

_ ¿Cómo fue el trabajo de campo?

_ Esta investigación es parte de un FONDART que me adjudiqué y consistió en el levantamiento de 100 de estas construcciones (gallineros, chiqueros, maiceras, bodegas, ranchos, etc) en la región del Maule, que terminaron en una exposición que se desarrolló en Argentina y acá en varias regiones de Chile además de un libro he ido lanzando y presentando en Uruguay, Chile y Argentina y que posteriormente voy a lanzar en Portugal y en España.

_ ¿En tu trabajo hay una crítica a la arquitectura contemporánea? ¿Cómo vez la disciplina en la actualidad?

_ En estos tiempos la arquitectura lo que debiera hacer es acompañar nuestro desarrollo como sociedad. En ese sentido, debemos tener grados de humildad como arquitectas y arquitectos y entender la arquitectura desde su carácter infraestructural, es decir, como ese conjunto de elementos que permite que sucedan las cosas más que una disciplina que define las cosas que van a pasar.

_ A partir de este nuevo rol que explicas debe tomar la arquitectura ¿Cuáles son los desafíos que te planteas para la carrera?

_ Los desafíos como director de arquitectura son aprovechar el gran potencial que tiene el Campus Creativo, entender que este proyecto académico se hace ahora más pertinente que nunca, cuando la interdisciplina y la transdisciplina están instaladas, atender a las capacidades y habilidades de cada alumno y alumna y a partir de eso, desarrollar las potencialidades individuales y singulares de cada uno. Académicamente y pedagógicamente esto constituye un gran desafío, porque necesitamos tener una docencia atenta a esas cualidades y comprender como podemos aportar a este contexto desde nuestra disciplina.

_ ¿Y qué esperas en este sentido?

_ Tener una participación activa de toda la comunidad educativa en este proyecto, activar la escuela como un lugar de producción crítica y desde ahí ayudar a formarse a nuevas arquitectas y arquitectos, capaces de desarrollarse a través de sus singularidadades.

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