Docente de Artes Visuales expone Museo de Arte Contemporáneo de Lima

Nicolás Franco, docente de la carrera de Artes Visuales en Campus Creativo UNAB , presenta la exposición Primeras Letras, en donde aborda la trágica figura del “Chacal” de Nahueltoro.

El epicentro de la instalación lo conforman dos cartas escritas de puño y letra por Valenzuela durante su reclusión en la cárcel de Chillan. Una carta dirigida al entonces presidente Jorge Alessandri y la otra, escrita un día antes de su ejecución, dirigida a su madre. Inimaginable: su prosa poética, aunque llena de faltas de ortografía y sobre una hoja de cuaderno de escuela primaria, refleja esos residuos de bien, de anhelos de redención que guarda todo ser humano. Estos dos documentos interactúan con una serie de fotografías anónimas provenientes del acervo del Museo Histórico Nacional; institución que las etiqueta bajo la categoría genérica de “Vistas regionales no urbanas”. Un rótulo tan amplio como una fosa común.

Estos dos cuerpos históricos funcionan como antecedentes para plantear una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

 

En Primeras Letras el cuerpo fragmentario de la carta de Valenzuela y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. Caligrafía y paisaje surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

Las pinturas de Franco se presentan como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultratecnificada y en cierto sentido también automática. El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías cuyos fragmentos figuran allí, a salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual y si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional.

Las pinturas de gran formato hacen eco en otros objetos que integran también al montaje: un diente de leche cuya figura se recorta sobre una caja de luz; un cacho de toro que surge del muro al modo de los viejos trofeos de caza; transcripciones de las cartas de Valenzuela realizadas por niños y una cuerda verde. Franco propone una metáfora compleja sobre la cultura, no es casual que la imagen del “Chacal· sea su escritura y tampoco la total ausencia de personas en los paisajes. La referencia constante a la muerte y, en el epílogo de la obra también, a la historia natural, cuyos procesos decantan en estructuras complejas que son resultado de milenarias transformaciones (como el diente y el cuerno animal) amplían y complejizan el alcance de la reflexión documental del proyecto.

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