Hablar y actuar: arte, pedagogía y activismo en las américas

Talking to Action: Art, Pedagogy and Activism in the Americas (Hablar y Actuar: Arte, Pedagogía y Activismo en las Américas) es el título de un ambicioso proyecto que reflexiona sobre la relación entre arte y comunidad, entendiendo estos conceptos como completamente laxos y no siempre arraigados en la producción del arte contemporáneo, sino que muchas veces habitando en la periferia de las grandes instituciones y circuitos, activando procesos sociales y políticos en diferentes contextos.

El proyecto, parte de la iniciativa Pacific Standard Time: LA/LA de la Fundación Getty, ha sido impulsado por Bill Kelley Jr., y consiste, por un lado, en una muestra en la Ben Maltz Gallery del Otis College of Art and Design (Los Ángeles), y por otro, en un libro bilingüe que documenta y pone en circulación todo el proceso de investigación.

La muestra Talking to Action presenta dibujos, material de archivo, esculturas, instalaciones, videos y películas que diluyen las fronteras entre la creación de objetos, el activismo político y ambientalista, la organización comunitaria y el performance. Como un reflejo del imperativo educativo que se encuentra en muchas de las prácticas de los artistas de las Américas, la muestra se apoya en la historia de las pedagogías críticas y basadas en el diálogo de América Latina, como las de Paulo Freire y otros pensadores importantes, cuyos esfuerzos colectivos influyeron en generaciones de artistas, maestros y activistas en todo el hemisferio.

El proceso de investigación para Talking to Action comenzó el año 2014, a raíz de la invitación que el curador Bill Kelley Jr. realizó a seis investigadores: María Fernanda Cartagena, David Gutiérrez, André Mesquita, Jennifer Ponce de León, Lucía San Román yPaulina Varas.

Uno de los primeros temas que activó a los investigadores fue discutir sobre las llamadas “social practices”, o “arte y prácticas sociales”, que no siempre circulan por los espacios más tradicionales del arte, y que en Estados Unidos y Europa tienen toda una tradición que sí las han hecho entrar a sus museos e instituciones (en el mismo Otis College existe un programa al respecto, impulsado por la artista Suzanne Lacy).

Según Paulina Varas, poner en tensión esta práctica desde Latinoamérica, y la serie de procesos que podrían leerse desde allí pero han quedado fuera del relato más canónico del arte contemporáneo, fue una de las primeras acciones tomadas como grupo de investigación. El mismo título de la investigación hace alusión a una cuestión en la que está implicado el cuerpo, que podría traducirse como “del hablar al actuar”, entendiendo este tipo de prácticas como inmersivas y activas en la acción con las comunidades, a los artistas no como meros sujetos que se insertan en una comunidad utilizándola y direccionándola según sus propios intereses, sino como procesos dialógicos que implican encontrarse con un otro. Así, la intención del proyecto fue la de contraponer dos visiones: una venida de la academia estadounidense, con categorizaciones e institucionalizada de forma mucho más marcada, y otra proveniente

El proceso de investigación para Talking to Action comenzó el año 2014, a raíz de la invitación que el curador Bill Kelley Jr. realizó a seis investigadores: María Fernanda Cartagena, David Gutiérrez, André Mesquita, Jennifer Ponce de León, Lucía San Román yPaulina Varas.

Uno de los primeros temas que activó a los investigadores fue discutir sobre las llamadas “social practices”, o “arte y prácticas sociales”, que no siempre circulan por los espacios más tradicionales del arte, y que en Estados Unidos y Europa tienen toda una tradición que sí las han hecho entrar a sus museos e instituciones (en el mismo Otis College existe un programa al respecto, impulsado por la artista Suzanne Lacy).

Según Paulina Varas, poner en tensión esta práctica desde Latinoamérica, y la serie de procesos que podrían leerse desde allí pero han quedado fuera del relato más canónico del arte contemporáneo, fue una de las primeras acciones tomadas como grupo de investigación. El mismo título de la investigación hace alusión a una cuestión en la que está implicado el cuerpo, que podría traducirse como “del hablar al actuar”, entendiendo este tipo de prácticas como inmersivas y activas en la acción con las comunidades, a los artistas no como meros sujetos que se insertan en una comunidad utilizándola y direccionándola según sus propios intereses, sino como procesos dialógicos que implican encontrarse con un otro. Así, la intención del proyecto fue la de contraponer dos visiones: una venida de la academia estadounidense, con categorizaciones e institucionalizada de forma mucho más marcada, y otra proveniente de Latinoamérica, donde este “arte comunitario” se somete a otros espacios y contextos.

La primera reunión de los investigadores, organizada por David Gutiérrez, se realizó en la Ciudad de México en el 2014, y abordó los Faros (red de Fábricas de Artes y Oficios), iniciativas culturales que surgen en los márgenes urbanos de esta mega ciudad, y donde se imparten talleres impulsados por la misma comunidad con un nivel muy interesante de articulación barrial. Según Varas, el trabajo ahí consistió en conocer estas organizaciones, tener contacto con sus dinámicas y dar un seminario para quienes allí trabajan, además de sesiones internas del equipo de investigación.

Para la segunda reunión del 2015, en Quito, organizada por María Fernanda Cartagena, el trabajo consistió en vincularse con gestores culturales de la ciudad y sus alrededores que se relacionaran con prácticas interculturales. Tanto en la Ciudad de México como en Quito la intención de los organizadores fue instalar dinámicas de trabajo más transversales, alejándose del formato de investigación que mira desde lejos y no se implica realmente en los procesos. De este modo, se realizaron talleres, charlas y sesiones de trabajo donde se compartían distintas prácticas y se ponían en cuestión los saberes que los distintos grupos traían.

El tercer encuentro se realizó en Los Ángeles ya con los proyectos de cada investigador más elaborados. Allí se reunieron con estudiantes y otros colegas, además de participar en el seminario Engage More Now!, en el Hammer Museum, el cual se preguntaba cómo las instituciones culturales se pueden comprometer, en los múltiples sentidos que carga esta palabra. Según Varas, este fue un contexto mucho más cercano al mundo del arte contemporáneo tradicional, con curadores, otros investigadores y académicos, donde lo interesante fue ese tránsito de una investigación situada en diferentes contingencias, yendo de la comunidad a la institución. Esta también fue una instancia para trazar líneas que articularan los procesos investigativos individuales en función de la investigación colectiva, a través de una serie de reuniones que perseguían dar con otros artistas de Los Ángeles que participan en la exposición.

En síntesis, el proceso de investigación sucedió en conjunto, colectiva y colaborativamente, de maneras cercanas y lejanas físicamente, preguntándose y cuestionándose constantemente aquellas tradiciones o etiquetas que buscan imponerse sobre un tema tan múltiple como lo es el vínculo entre arte y comunidad o contextos sociales. En este trayecto es que a cada uno de los investigadores se le invita a proponer desde el cruce entre las pedagogías críticas, el arte y el activismo, artistas para ser parte de la exposición, pensando desde sus contextos específicos, sean o no exactamente los países de donde vengan.

“El único lugar que para mí podía poner en tensión hoy en Chile la relación entre arte, pedagogía y activismo era Temuco /Wallmapu. Si bien hay tantos artistas que hoy en día están trabajando con comunidades y que pueden tener un trabajo interesante, al pensar en una presencia internacional con este nivel de visibilidad dado por la muestra y la publicación, y habiendo conocido los trabajos de estos artistas en Temuco, me pareció mucho más potente incluirlos a ellos, lanzando una serie de preguntas respecto a estas mismas cuestiones de arte, pedagogía y activismo pero desde ese territorio que es físico y también existencial, poniéndolo en tensión, no como una afirmación, sino como un cuestionamiento”, asegura Varas.

Así, la curadora propuso al curador Bill Kelley Jr. la participación colectiva de Cristian Wenuvil (quien trabaja desde lo sonoro y visual), Jorge Olave (artista que trabaja desde la fotografía y lo sonoro) y Gonzalo Cueto (artista que junto a Wenuvil y otros creadores forma parte del Laboratorio de Arte y Cultura), dando forma al Kolectivo de Restauración Territorial (KRT). La idea era recuperar experiencias colectivas que ya habían sido realizadas en Temuco por estos artistas, y que pudieran ahora desde esta articulación plantear algo específico para la exposición, desde el trabajo con la memoria y las resistencias. La intención de trabajar con estos artistas no pasa -en palabras de Paulina Varas- por “incluir” sus prácticas dentro del arte contemporáneo, sino que se trata de crear espacios paralelos para pensar esta cuestión, reflexionando críticamente sobre ello, generando tensiones entre el sujeto y el objeto de estudio.

En este sentido se inscribe también la iniciativa de la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Temuco gracias a la gestión de Renzo Vaccaro, al proponer espacios de debate para estos temas a partir de un seminario titulado Arte, Política y Comunidad, desarrollado en el 2016 y en donde participó Paulina Varas. Esta instancia se enfocó en preguntarse qué podría ser arte y política, no qué es, entendiendo estos conceptos como mutables y no como sentidos clausurados y unívocos. Además de ello, estas preguntas se cargan de otros sentidos al ser enunciadas desde Temuco, un territorio disputado geopolítica y extractivamente, con un Estado que se hace cómplice de estas situaciones a través del control policial. Por otro lado, también ocurren diversos procesos de resistencia que, a diferencia de lo que podría pensarse, no reafirman su identidad, sino que la problematizan.

El Kolectivo de Restauracion Territorial trabaja con una comunidad semi-desaparecida en términos territoriales pero que está totalmente viva en términos de memoria, activando un proceso que permite una lectura por fuera de los términos tradicionales de víctima y victimario que se aplican en ese territorio, conceptos ineludibles pero que sepultan otras aproximaciones. Para Paulina Varas, en este contexto aparecen preguntas que guían Talking to Action, como por ejemplo, ¿qué hacen los artistas cuando se acercan a estas comunidades? ¿Cuáles son sus metodologías y pedagogías? Preguntas que conducen a una política de la proximidad, de una relación con otro. La propuesta de la investigación se situó desde la tradición de la investigación militante donde las distancias “sujeto que estudia” y “objeto de estudio” se difuminan y conforman otros espacios de enunciación.

Con este proceso de investigación configurado colaborativamente, y estas obras operando dentro de él suscitando constantes cuestionamientos situados desde un territorio, es que se activa una consonancia entre procesos de investigación implicada y aquellos procesos de la práctica artística, hermanándose ambos trayectos en la metodología que vincula a los sujetos en una contingencia dada, y que termina por desdibujar las distancias entre el investigador y su objeto, así como también las categorías del artista y la obra a ser estudiados.

Esta ambigüedad en las categorizaciones, y su resistencia a insertarse en el circuito artístico del arte contemporáneo, ha provocado que muchas de estas prácticas no sean observadas en sus metodologías, ni registradas, y que tampoco sean estudiadas en la complejidad que exhiben, siendo acogidas en esta investigación en tanto la desbordan, cuestión que se toca especialmente en el tratamiento de los ensayos en la publicación, donde cada investigador explora prácticas específicas de ciertos contextos, generando un relato cruzado desde el sur para estas prácticas que han sido leídas constantemente por la academia estadounidense. Estas y otras reflexiones son las que provoca la puesta en circulación de aquello producido al alero de Talking to Action, en sus resultados como publicación y exposición, pero también en sus procesos de exploración e inmersión en las comunidades, y que han sido revisados acá.

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