Silvio Caiozzi: “La pasión ha estado presente en toda mi obra”

“Y de pronto el amanecer”, filmada en Chiloé y próxima a ser estrenada, es el último trabajo del premiado cineasta nacional.

Cuando se lleva el cine en las venas como Silvio Caiozzi, el camino a la introspección se llama “Y de pronto el amanecer”. Último film del director chileno, inspirado en los cuentos del escritor coyhaiquino Jaime Casas y que está próximo a ser estrenado. Largometraje basado en la vida de un viejo escritor (Julio Young) que de joven huye de Chiloé –su tierra natal- para esconderse en Santiago. Ciudad donde se convierte en un reconocido comentarista de espectáculos, se esconde y transforma en quien no es y nunca fue.

Cincuenta años después y con la excusa de escribir, vuelve al fin del mundo. Lugar donde inicia un proceso de introspección que lo hace renacer como quien realmente es, justo al amanecer. El resultado, una de las películas más elegantes e intensas de Caiozzi, capaz de colocar al espectador en una posición reveladora respecto de la incapacidad de aunar mercado con pasión y creatividad.  Pero así mismo esperanzadora, ya que en cada amanecer es posible volver a ser quien es.

¿Cuál dirías tu que el concepto central que predomina en la obra?

—Son muchos los conceptos presentes en esta película, pero diría que el más recurrente es la pasión en relación a la disyuntiva siempre presente entre la creatividad y mercado. Esa posición en la que siempre estamos y debemos escoger. Una realidad que muchas veces puede llevarte a crear a pedido, olvidando qué es lo que realmente se desea hacer. El fruto de nuestra creatividad es finalmente un reflejo de los somos.

¿Qué fue lo que te inspiró?

—Lo que me inspiró fue la obra de Jaime Casas. Escritor que me gusta mucho. En ella coexisten una serie de historias, asombrosas y personajes fascinantes.

¿Sientes el peso de llamarte Silvio Caiozzi? ¿De lo que se espera de tus películas, por ser tuyas?

—La verdad es que cuando me pongo a trabajar en una historia, siento pasión y libertad no presión de ningún estilo. Tengo esa libertad.

A juzgar por lo que te ha costado hacer “Y de pronto el amanecer”, crees que ahora, a pensar del desarrollo tecnológico ¿es más difícil que nunca levantar una producción?  ¿Es así?

—La verdad es que la tecnología ha ayudado mucho en cuanto a la reducción de velocidad en algunos procesos, pero el tiempo también depende de la inspiración, de cómo va al guion.

En el mundo siempre está esa lucha entre el negocio y el arte ¿has sido capaz de salirte con la tuya?

—En este mundo siempre estamos bajo esa disyuntiva. Lamentablemente, en la actualidad son difíciles de combinar.

A través de las películas que has dirigido, me imagino que a través del cine es posible apropiarse de mucho sentido ¿Qué visión tienes de Chile y América Latina?

—Si es cierto, te apropias de sentido, pero lo que me queda de América Latina y de Chile que no huele bien. La idea de América Latina y Chile es la de un pueblo que siempre espera por calidad. Un pueblo que nunca recibe ni ha recibido nada, pero que, sin embargo, no se decide a explotar todo su potencial creativo. Es una región con un talento enorme.

David Lynch dijo hace algún tiempo que la película estaba muerta ¿Qué opinas de esa afirmación?

—Creo que mientras haya historias que contar habrá cine. Creo que Lynch se refería al fin del cine de ficción. Siempre existirá el cine. Cada vez son más las salas que existe, incluso, se hacen edificios con salas de cine.

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